Este miércoles 16 de septiembre, se realizó la conmemoración del Día Nacional de la Palma de Cera, árbol nacional y uno de los mayores símbolos naturales del Quindío. Más allá de su majestuosidad, esta especie es fundamental para los ecosistemas andinos, contribuye a la regulación de las cuencas hídricas, favorece la conservación de la biodiversidad y constituye un hábitat vital para especies como el loro orejiamarillo.
En el Quindío, su protección y propagación comienza desde el Vivero Departamental de la Secretaría de Agricultura, donde se siembran y producen las pequeñas palmas de cera que posteriormente son llevadas a diferentes predios de propiedad del departamento. Allí, mediante jornadas de siembra programadas y articuladas con entidades públicas y privadas, estos ejemplares regresan al territorio para fortalecer los procesos de restauración ecológica y conservación de nuestros ecosistemas.
“El Gobierno del Quindío tiene un compromiso real con la Palma de Cera. Es la guardiana de nuestros ecosistemas andinos, la reguladora de las cuencas hídricas del departamento y el hogar vital del loro orejiamarillo”, destacó Óscar Taborda, del equipo de Predios de la Secretaría de Agricultura del Quindío, al resaltar las acciones que adelanta la administración departamental en áreas de importancia estratégica, así como la promoción de un ecoturismo responsable y la propagación de esta especie emblemática en la zona cordillerana.



